viernes, 18 de agosto de 2017

Micieces de Ojeda. Miciecerías. LA ELECTRICIDAD. (Las calles de Micieces - VII)




 LA ELECTRICIDAD EN MICIECES

Micieces tuvo electricidad desde muy antiguo. Eso decían los mayores, y remontaban ese “muy antiguo” a antes de la guerra (del 1936, claro). Conocían y hablaban de otros pueblos a los que había llegado la luz ─la luz es la luz eléctrica, o sea la electricidad─ mucho después que a Micieces. Era una corriente eléctrica de 125 voltios, muy floja y poco potente. Pero algo es algo, y eso sonaba a adelanto técnico extraordinario. En cada casa había muy pocas bombillas y estas de muy bajo voltaje. Con harta frecuencia la bombilla parpadeaba y disminuía enormemente su luminosidad. Y también con no menos harta frecuencia se iba del todo y nos quedábamos a oscuras. ¿La solución? En todas las casas estaba a punto alguna vela, el candil o el farol. Esto ha sido así hasta la década de los cincuenta (1950), que ahora ya parece que hay una electricidad de calidad.



        En cuanto a la iluminación nocturna del pueblo, pues habría en todo él un máximo de cinco o seis bombillas, más o menos estratégicamente colocadas. Y con frecuencia había alguna fundida o rota. Pero no de esas propias de iluminación exterior, de calles, sino como las de las casas, quizá un poco más potentes, pero no tanto. Así que eso de salir por de noche, mejor quedarse en casa, y salir no más que lo estrictamente necesario. Se solía ir con un farol, de aceite casi todos. En alguna casa había carburo, pero casi como ejemplar único: era más sano y fácil de usar el aceite en el candil, dentro de casa, y en el farol, para el exterior.


Candil
Farol
Carburo


        El carburo lo conocimos por los cuqueros que venían en la fiesta a vender almendras y golosinas, o a hacer juegos de cartas y dados. El carburo que tiraban, ya gastado, lo recogíamos nosotros, niños o mayores, y hacíamos un “cohete”. Echábamos agua, lo encerrábamos en un bote boca abajo, tapábamos los respiraderos y orillas con barro y encendíamos una mecha. En cuanto el gas del carburo encendía, explotaba y el bote saltaba por los aires… Pero lo más común en Micieces era, en el exterior, el farol de aceite. Y con él se iba por la noche a buscar caracoles, a regar y a pescar.




        Un día de tormenta se quemó el transformador de la electricidad. Un rayo se lo cargó. Por los respiraderos de arriba, por donde entraban y salían los cables, salía cantidad de humo y hasta llamas. El responsable de su mantenimiento consiguió abrir la puerta: una tremenda llamarada casi se lo traga. ¡Y eso que ya iba prevenido y con mucho cuidado! Algún tiempo estuvimos sin luz, pero lo cambiaron y lo arreglaron, aunque no pusieron más potencia. De noche, cuando se supone que todo el mundo tenía alguna luz encendida, la luminosidad de las bombillas disminuía de forma muy notoria.  La electricidad nos viene de Herrera y hace unos años cambiaron su recorrido y metieron más potencia. ¡Menos mal!
(JLR)






(Todas las fotos son de Micieces)



Puedes ver también:

- Las calles de Micieces: TRAZADO URBANÍSTICO.
- LAS CALLES DE ANTES.
- ...CON NIEVE, CON HIELO, CON LLUVIA... Y CON RIADAS.
- LAS ACERAS.
- COSAS DE LA CALLE.
- LA VIDA EN LA CALLE.

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