martes, 12 de agosto de 2014

Tradiciones de Micieces de Ojeda: EL ARADO.







Este canto de "El Arado" es (era) muy común en muchas regiones, especialmente en las dos Castillas. Y aunque tiene mucha relación con la Cuaresma y la Semana Santa (en algunas partes se llama "El Arado de la Pasión"), también se cantaba en otras épocas, añadiendo algunos versos relacionados con la Navidad, con la primavera, con alguna fiesta patronal...
La letra puede tener variantes de una región a otra y hasta de un pueblo a otro: es que se transmitía casi siempre en forma oral. De hecho, en Micieces, mucha gente se lo sabía de memoria (y aún hay quien lo recita completo)

EL ARADO


El arado de madera
lo inventaron los romanos

y lo repartió el Señor
entre todos los cristianos.

Al arado cantaré.

De piezas le iré formando,
y de la pasión de Cristo
misterios iré explicando.

El dental es el cimiento
donde se forma el arado,
pues tenemos tan buen Dios
protector de los cristianos.

La entrada será el rosal

donde nacen los olores.
María coge colores
de su vientre virginal.


La esteba será el volante
con que se guía el arado:
dad los surcos bien derechos
como todos los cristianos. 

La camba será la cruz
que Jesús tuvo por cama:
al que siguiera a Jesús
nunca le faltará nada.

Los anillos son de hierro
y tienen muchas esquinas:
significarán al Señor
con la corona de espinas.

A la punta del arado
donde se mete el barzón
hay una agujero redondo
para meter el clavijón.

La clavija que atraviesa
por la punta del timón
es el clavo que penetra
los pies de nuestro Señor.

La reja será la lengua,
la que todo le decía.
¡Válgame el divino Dios

y la sagrada María!

Las orejeras son dos,
Dios las abrió con sus manos:
significaron las puertas
de la gloria que esperamos.

El pezcuno es el que aprieta
todas estas ligazones:
contemplemos a Jesús,
afligidos corazones.

El timón que va derecho,
que así lo pide el arado,
significa la lanzada
que le dieron al costado.

El yugo es la columna
donde a Cristo le amarraron.
La soga son los cordeles
con que le ataron las manos.

Los bueyes son los judíos,
los que Cristo acompañaron
desde la casa de Anás
hasta el monte del Calvario.

Las melenas son de esparto,
las que ponen a los bueyes:
y al buen Jesús maniataron
con muy ásperos cordeles.

Los cordeles son de lija
con que los ojos vendaron;
los cencerros son clamores
cuando le están enterando.

La vara que el hombre lleva
para pinchar los ganados
significarán las varas
con que a Cristo le azotaron.

El hombre es el Cirineo,
el que a Cristo le ayudaba
a llevar la cruz a cuestas
de madera tan pesada.

El agua que el hombre lleva
metida en el botijón
significará las hieles
que le dieron al Señor.

La azuela que el hombre lleva
para componer su arado
significará el martillo
con que remachan los clavos.

Las raíces que se encuentra
el hombre cuando va arando
significan las caídas
que dio Cristo en el Calvario.

La semilla que derrama

el labrador por el suelo
significará la sangre

de Jesús el Nazareno.

Ya se concluyó el arado
de la pasión de Jesús,
y pidamos a María

que nos dé su gracia y luz.

Padres, los que tenéis hijos,
ya habéis oído el arado,
dadles buena educación
y procurad enseñarlos.





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Himno a Micieces de Ojeda